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sábado, 11 de junio de 2011

LA VISITA DE "LAS CHICAS DE LA CRUZ ROJA"

31 de mayo de 2011. Mi vergüenza es que no recuerdo sus nombres, y parece que las llamo como la película de Concha Velasco, pero esto no es ficción. Vinieron dos trabajadoras de la Cruz Roja que nos presentaban la actividad de esa institución con el mundo de lo social. Sus proyectos son muy variados y en España tienen varios. Cuando nos preguntaron qué sabíamos de la Cruz Roja, ante el silencio de mi clase, yo levanté mi mano para decir algo nimio, vago, pues de lo único que me acordaba era de cuando llegaban las pateras a las costas, la asistencia que la Cruz Roja daba a los inmigrantes que llegaban enfermos, con hipotermia, hambre, etc. La ayuda que realizan es mucho más que eso.
Desde ayuda directa a catástrofes, con envío de ayuda humanitaria (recursos humanos), medicinas, alimentos; hasta llevar café o bocadillos a indigentes que viven en la calle, o compañía a personas mayores, etc.
A mí me inspiraron para hacerme voluntaria, y ayudar como fuera. Cuestión de hacer un planteamiento serio, de verdad, que no se quede en ilusiones.

 Nos hablaron de los principios en los que se basaba la Cruz Roja Española: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad,Independencia, Carácter Voluntario, Unidad y Universalidad

- Humanidad
El Movimiento Internacional se esfuerza, en prevenir y aliviar el sufrimiento de los hombres.

- Imparcialidad
No hace ninguna distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social ni credo político. 

- Neutralidad
El Movimiento no toma parte en hostilidades, controversias políticas, racial, religioso e ideológico.

- Independencia
Se debe conservar una autonomía de acuerdo con los principios del Movimiento.

- Caracter Voluntario
Es un movimiento de socorro voluntario y de carácter desinteresado.

- Unidad
En cada país sólo puede existir una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja.

- Universalidad
Todas las sociedades tienen los mismos derechos y el deber de ayudarse mutuamente, es universal. 

De la financiación, subvenciones del Estado y también las aportaciones de los socios, además de la lotería de la Cruz Roja. Tienen un fondo de ayuda de emergencias, y ahora mismo, tienen una cuenta para el desastre de Lorca. 

Aquí dejo algunas de las fotos que hice:
































SISTEMA EDUCATIVO EN ESPAÑA

SISTEMA EDUCATIVO EN ESPAÑA
LODE: 1985
-          No habla de ciclos, materias.
-          Para todos los españoles, cómo se organizan, cómo se financian.
-          Reguladora de Derecho de Educación.
-          Desarrolla el derecho general a la educación.
-          Participación de la sociedad en la educación.
-          Financiación en los centros: públicos y concertados.
LOGSE 1990
-          General del sistema educativo.
-          Ampliación de la escolarización obligatoria a los 16 años.
-          Educación infantil como periodo escolar.
-          Atención alumnos con Necesidades educativas especiales (NEE) y formacición de adultos.
-          Centros especiales: se centran.
-          Se incorporan a los centros los APT.
LOPEG: 1995
-          Participación, evaluación y gobierno de los centros.
-          Potenciación y reconocimiento de la función directiva.
-          Creación del cuerpo de inspectores de Educación (ha de ser docente).
LOCE: 2002
-          No entra en vigor.
-          Ley orgánica de calidad de la Educación.
-          Reduce la etapa educativa infantil a 3-5 años.
-          Itinerarios curriculares.
-          Pruebas de reválida.
LOE: 2005
-          Ley orgánica de educción.
-          Recupera el carácter educación infantil.
-          Atención a la diversidad y diversificación curricular.
-          Educación para la ciudadanía.
-          Suprime la reválida.
LEA: 2007
-          Ley de Educación de Andalucía.
-          Primera ley general de educación de una comunidad autónoma.
-          Oferta de servicios y gratuidad de libros de texto.
-          Andalucía es la primera con su propia ley.
-          Sus objetivos:
o   Asegurar el éxito escolar.
o   Incrementar el número de titulados superiores.
o   Incorporar las nuevas competencias a los jóvenes.
o   Potenciar las buenas prácticas docentes.
o   Profundizar en el proceso de modernización de la escuela.
o   Escuela 2.0.
o   Segundo idioma.
La realidad es que hay poco/as alumnos/as de postsecundaria y universidad.
Recursos insuficientes.
Fracaso escolar fuerte. 

LA FAMILIA EN EL MUNDO ACTUAL.

La FAMILIA EN EL MUNDO ACTUAL. “RELACIONES ENTRE PADRES E HIJOS ADOLESCENTES”.

El concepto de familia ha cambiado mucho desde que en los años 50 se hablara de matrimonio con hijos, y cuyos miembros están unidos por obligaciones económicas, religiosas y educativas, con derechos y prohibiciones sexuales, y por vínculos emocionales… Después de 6 décadas la familia no sólo se limita a un tipo único y “perfecto”, sino que, en la sociedad de hoy en día, la familia no tiene que ser ni consanguínea, ni siquiera tiene que ser fruto del matrimonio, y las obligaciones y derechos son, más bien, relativos.
En este escrito, se define a la familia como “un sistema de interacciones fundamentalmente afectivas entre las personas que la integran”.
La familia comprende un compendio de emociones, sentimientos, y conceptos tales como  experiencia, intimidad, educación, desarrollo, reciprocidad, valores, etc. que no en todas las familias de hoy en día se viven. Aún así son términos universales cara a la familia. A pesar de todo, la familia, según su contexto, su cultura, son distintas unas de otras, y no  aplicamos los mismas cualidades para todas.
Hay distintos tipos de familias: Las familias extensas, en las que se incluyen todas las generaciones: las nucleares, que son las del propio hogar (monoparentales, con parejas matrimonios o cohabitación–heterosexuales u homosexuales, etc.), con gran diversidad casuística hasta con relación a los hijos, que pueden ser de otros matrimonios (reconstruidas), adoptados, propios, en acogida, etc.   
Hablar de familia también es hablar de transformación, tal vez de evolución, rompiendo el molde de una familia estrictamente tradicional a abrirse hacia la aceptación de un gran abanico de posibilidades. Antes el divorcio no era aceptado, y ahora sí, además, parejas que no conciben el matrimonio pero sí hijos, parejas gays que deciden formar una familia con la adopción o la fecundidad artificial; la sociedad cambia, y su agente socializador principal, la familia, no es la misma. Se ha ido readaptando a los cambios. Se ha “modernizado”, es decir, adaptado al sistema social.
La forma de vida ha cambiado. Hay mayor libertad en la lección de la pareja, permisividad en relaciones sexuales prematrimoniales, la igualdad entre los hijos nacido dentro y fuera del matrimonio, igualdad de derechos entre mujeres y hombres (hay mucho adelantado, pero la igualdad aún no existe), la legalización del divorcio, etc. La familia es nueva, en una nueva sociedad que en el libro llama post-materialista, en la que se incrementan valores como la auto-expresión, tolerancia, igualdad, libertad y calidad de vida. Esto, pienso yo que se refiere a que, antes la familia era materialista porque era más una transacción económica o de mano de obra, un acuerdo; y ahora se le da mayor valor al amor, a las relaciones humanas, donde se priorizan la igualdad entre cónyuges, el compañerismo y la amistad en la pareja, la concepción voluntaria y responsable, derecho a autorrealización, mayor libertad dentro de la pareja, la búsqueda del bienestar y la libertad… Por cierto, todo esto es utópico, que conste.  Si todo fuera tan perfecto, no habría conflictos en la pareja, y todo esto es un duro proceso de adecuación, de adaptación del uno al otro. No es negatividad, creo que es realidad.
Con relación a las funciones de la familia, este autor manifiesta una serie de ellas:
La económica, pues estamos en una sociedad de consumo donde la familia es una unidad de consumo. A su vez, en una situación precaria en la que nos encontramos con altos niveles de desempleo, la familia es también una fuente de protección social.
La familia tiene también una función generar el bienestar físico y psicológico de sus miembros, a través del afecto y el apoyo mutuo, cuidando de la salud y creando la sensación de pertenencia, seguridad, desarrollo de personalidad, adaptación social, autoestima, autoconfianza, etc.
Otra función es la de la administración. La organización dentro del hogar sigue teniendo una tendencia machista, aunque hay muchos hogares en los que los roles están menos definidos y más igualados, así como en los que los roles han cambiado del todo.
La función recreativa, sobre disfrutar juntos fuera del hogar, es importante, aunque según las edades, es viable o no.
La función sexual es importante también pues la pareja necesita sentirse uno en el afecto y en la donación mutua.
Y recalco, de una manera especial, la función socializadora de la persona, porque, a través de la familia aprendemos códigos de conducta e interiorizamos una serie  de principios socialmente valorados que nos hacen de catalizador para conocer lo que es aceptable o no en la sociedad.
Y la función esencial, primordial, es la educativa. Los padres tienen esa función sólo por el hecho de ser padres, elementos básicos para el proceso de socialización de una persona. Los padres interpretan los valores de la sociedad a través de los padres. Los padres tienen que ser apoyo, deben ejercer control sobre sus hijos (aunque no excederse), y a través de estos conceptos podemos distinguir qué clase de padre se puede ser, si se mira su estilo educativo, su grado de implicación en su educación y la aceptación de sus hijos, el grado de coerción e imposición de sus decisiones paternas. Estos tipos son desde autoritario, que ellos dicen (padres) y se acabó, sin comunicación, ni apoyo, ni atención a las demandas de los hijos, y hasta llegar al castigo físico; El autorizativo, que fomenta la autonomía pero hasta un cierto límite, control razonado de conducta, dan refuerzos postitivos, buena comunicación, apoyo, respeto, escucha a los hijos; el negligente, que les dan todo lo que quieren, no le imponen límites ni les supervisan, y les son indiferentes los comportamientos de sus hijos, donde la comunicación y el diálogo son escasos; o el estilo indulgente, quienes dan autonomía a los hijos y escaso control, no hay reglas ni límites, hay buena comunicación, diálogo, afecto y dan a sus hijos lo que demandan.
De todos estos, yo me quedo con el estilo autorizativo, porque puede ser el más positivo para la educación y el desarrollo del niño, pero cada tipo tiene su parte negativa y su parte positiva, aunque el negligente, creo que no tiene ninguna.
Cada estilo de paternidad tiene sus repercusiones en el desarrollo de sus hijos, cara a la sociedad, como a las relaciones con otros y su autoestima, como en la adaptación familiar, social y emocional. Los padres autorizativos y los permisivos favorecen estos aspectos., mientras que el negligente y el autoritario, son totalmente contraproducentes.
Hemos estado hablando en distintas asignaturas como Psicología Social, Sociología y en Fundamentos de Pedagogía Social, sobre este tema de la educación en familia. De hecho, con mi grupo he realizado un trabajo sobre la educación en casa “homeschooling” y vemos importantísimo el papel de los padres en el proceso de socialización de los padres, así como que, según cómo sean y se comporten los padres con sus hijos, saldrán mejor o peor parados. No existen los padres perfectos, porque como se suele decir, los niños no vienen con ningún libro de instrucciones, y normalmente, salvo la excepciones en maltratadores/as o enfermos o egoístas, los padres y las madres suelen intentar hacer lo mejor para sus hijos. Yo he tenido la suerte de tener unos padres magníficos que siempre han sido autorizativos, aunque exigentes, dialogantes y positivos, han sido responsabies con las necesidades de sus hijos (somos 9), y ha habido una comunicación fluida, entre otras cosas. Nada es perfecto, pero es esencial que tengan el sentimiento de que no siempre es culpa de los padres cuando los hijos no salen “bien”, porque no son los únicos agentes socializadores, tienen contacto con otros, tanto en los centros educativos, con sus iguales, con otras compañías que están fuera del control paterno.
José Antonio Marina solía decir que todos somos responsables de la educación de los otros. Todos aportamos en positivo y negativo, de alguna manera, al desarrollo del otro. Con esta frase suya quisiera concluir, en la que nos habla de la “Movilización educativa” (fuente, wikipedia).
“La preocupación universal por la educación ha generado un sistema de excusas en el que todo el mundo echa las culpas al vecino. Los padres a la escuela, la escuela a los padres, todos a la televisión, la televisión a los espectadores, al final acabamos pidiendo soluciones al gobierno, que apela a la responsabilidad de los ciudadanos, y otra vez a empezar. En esta rueda infernal de las excusas podemos estar girando hasta el día del juicio. La única solución que se me ocurre es no esperar a que otros resuelvan el problema, sino preguntarme: ¿qué puedo hacer yo para solucionarlo?”

jueves, 26 de mayo de 2011

REFLEXIÓN SOBRE LA FAMILIA Y SU FUNCIÓN EDUCATIVA.

El concepto de familia ha cambiado mucho desde que en los años 50 se hablara de matrimonio con hijos, y cuyos miembros están unidos por obligaciones económicas, religiosas y educativas, con derechos y prohibiciones sexuales, y por vínculos emocionales… Después de 6 décadas la familia no sólo se limita a un tipo único y “perfecto”, sino que, en la sociedad de hoy en día, la familia no tiene que ser ni consanguínea, ni siquiera tiene que ser fruto del matrimonio, y las obligaciones y derechos son, más bien, relativos.
En este escrito, se define a la familia como “un sistema de interacciones fundamentalmente afectivas entre las personas que la integran”.
La familia comprende un compendio de emociones, sentimientos, y conceptos tales como  experiencia, intimidad, educación, desarrollo, reciprocidad, valores, etc. que no en todas las familias de hoy en día se viven. Aún así son términos universales cara a la familia. A pesar de todo, la familia, según su contexto, su cultura, son distintas unas de otras, y no  aplicamos los mismas cualidades para todas.
Hay distintos tipos de familias: Las familias extensas, en las que se incluyen todas las generaciones: las nucleares, que son las del propio hogar (monoparentales, con parejas matrimonios o cohabitación–heterosexuales u homosexuales, etc.), con gran diversidad casuística hasta con relación a los hijos, que pueden ser de otros matrimonios (reconstruidas), adoptados, propios, en acogida, etc.   
Hablar de familia también es hablar de transformación, tal vez de evolución, rompiendo el molde de una familia estrictamente tradicional a abrirse hacia la aceptación de un gran abanico de posibilidades. Antes el divorcio no era aceptado, y ahora sí, además, parejas que no conciben el matrimonio pero sí hijos, parejas gays que deciden formar una familia con la adopción o la fecundidad artificial; la sociedad cambia, y su agente socializador principal, la familia, no es la misma. Se ha ido readaptando a los cambios. Se ha “modernizado”, es decir, adaptado al sistema social.
La forma de vida ha cambiado. Hay mayor libertad en la lección de la pareja, permisividad en relaciones sexuales prematrimoniales, la igualdad entre los hijos nacido dentro y fuera del matrimonio, igualdad de derechos entre mujeres y hombres (hay mucho adelantado, pero la igualdad aún no existe), la legalización del divorcio, etc. La familia es nueva, en una nueva sociedad que en el libro llama post-materialista, en la que se incrementan valores como la auto-expresión, tolerancia, igualdad, libertad y calidad de vida. Esto, pienso yo que se refiere a que, antes la familia era materialista porque era más una transacción económica o de mano de obra, un acuerdo; y ahora se le da mayor valor al amor, a las relaciones humanas, donde se priorizan la igualdad entre cónyuges, el compañerismo y la amistad en la pareja, la concepción voluntaria y responsable, derecho a autorrealización, mayor libertad dentro de la pareja, la búsqueda del bienestar y la libertad… Por cierto, todo esto es utópico, que conste.  Si todo fuera tan perfecto, no habría conflictos en la pareja, y todo esto es un duro proceso de adecuación, de adaptación del uno al otro. No es negatividad, creo que es realidad.
Con relación a las funciones de la familia, este autor manifiesta una serie de ellas:
La económica, pues estamos en una sociedad de consumo donde la familia es una unidad de consumo. A su vez, en una situación precaria en la que nos encontramos con altos niveles de desempleo, la familia es también una fuente de protección social.
La familia tiene también una función generar el bienestar físico y psicológico de sus miembros, a través del afecto y el apoyo mutuo, cuidando de la salud y creando la sensación de pertenencia, seguridad, desarrollo de personalidad, adaptación social, autoestima, autoconfianza, etc.
Otra función es la de la administración. La organización dentro del hogar sigue teniendo una tendencia machista, aunque hay muchos hogares en los que los roles están menos definidos y más igualados, así como en los que los roles han cambiado del todo.
La función recreativa, sobre disfrutar juntos fuera del hogar, es importante, aunque según las edades, es viable o no.
La función sexual es importante también pues la pareja necesita sentirse uno en el afecto y en la donación mutua.
Y recalco, de una manera especial, la función socializadora de la persona, porque, a través de la familia aprendemos códigos de conducta e interiorizamos una serie  de principios socialmente valorados que nos hacen de catalizador para conocer lo que es aceptable o no en la sociedad.
Y la función esencial, primordial, es la educativa. Los padres tienen esa función sólo por el hecho de ser padres, elementos básicos para el proceso de socialización de una persona. Los padres interpretan los valores de la sociedad a través de los padres. Los padres tienen que ser apoyo, deben ejercer control sobre sus hijos (aunque no excederse), y a través de estos conceptos podemos distinguir qué clase de padre se puede ser, si se mira su estilo educativo, su grado de implicación en su educación y la aceptación de sus hijos, el grado de coerción e imposición de sus decisiones paternas. Estos tipos son desde autoritario, que ellos dicen (padres) y se acabó, sin comunicación, ni apoyo, ni atención a las demandas de los hijos, y hasta llegar al castigo físico; El autorizativo, que fomenta la autonomía pero hasta un cierto límite, control razonado de conducta, dan refuerzos postitivos, buena comunicación, apoyo, respeto, escucha a los hijos; el negligente, que les dan todo lo que quieren, no le imponen límites ni les supervisan, y les son indiferentes los comportamientos de sus hijos, donde la comunicación y el diálogo son escasos; o el estilo indulgente, quienes dan autonomía a los hijos y escaso control, no hay reglas ni límites, hay buena comunicación, diálogo, afecto y dan a sus hijos lo que demandan.
De todos estos, yo me quedo con el estilo autorizativo, porque puede ser el más positivo para la educación y el desarrollo del niño, pero cada tipo tiene su parte negativa y su parte positiva, aunque el negligente, creo que no tiene ninguna.
Cada estilo de paternidad tiene sus repercusiones en el desarrollo de sus hijos, cara a la sociedad, como a las relaciones con otros y su autoestima, como en la adaptación familiar, social y emocional. Los padres autorizativos y los permisivos favorecen estos aspectos., mientras que el negligente y el autoritario, son totalmente contraproducentes.
Hemos estado hablando en distintas asignaturas como Psicología Social, Sociología y en Fundamentos de Pedagogía Social, sobre este tema de la educación en familia. De hecho, con mi grupo he realizado un trabajo sobre la educación en casa “homeschooling” y vemos importantísimo el papel de los padres en el proceso de socialización de los padres, así como que, según cómo sean y se comporten los padres con sus hijos, saldrán mejor o peor parados. No existen los padres perfectos, porque como se suele decir, los niños no vienen con ningún libro de instrucciones, y normalmente, salvo la excepciones en maltratadores/as o enfermos o egoístas, los padres y las madres suelen intentar hacer lo mejor para sus hijos. Yo he tenido la suerte de tener unos padres magníficos que siempre han sido autorizativos, aunque exigentes, dialogantes y positivos, han sido responsabies con las necesidades de sus hijos (somos 9), y ha habido una comunicación fluida, entre otras cosas. Nada es perfecto, pero es esencial que tengan el sentimiento de que no siempre es culpa de los padres cuando los hijos no salen “bien”, porque no son los únicos agentes socializadores, tienen contacto con otros, tanto en los centros educativos, con sus iguales, con otras compañías que están fuera del control paterno.
José Antonio Marina solía decir que todos somos responsables de la educación de los otros. Todos aportamos en positivo y negativo, de alguna manera, al desarrollo del otro. Con esta frase suya quisiera concluir, en la que nos habla de la “Movilización educativa” (fuente, wikipedia).
“La preocupación universal por la educación ha generado un sistema de excusas en el que todo el mundo echa las culpas al vecino. Los padres a la escuela, la escuela a los padres, todos a la televisión, la televisión a los espectadores, al final acabamos pidiendo soluciones al gobierno, que apela a la responsabilidad de los ciudadanos, y otra vez a empezar. En esta rueda infernal de las excusas podemos estar girando hasta el día del juicio. La única solución que se me ocurre es no esperar a que otros resuelvan el problema, sino preguntarme: ¿qué puedo hacer yo para solucionarlo?”